Reconociendo mi autonomía

 Aprendizaje a autónomo



El aprendizaje autónomo se encuentra conceptualmente comparado al aprendizaje auto dirigido, autorregulado, auto planificado o autoaprendizaje que implican unas acciones propias del individuo en la preparación y gestión de su aprendizaje. Suárez, Anaya y Gómez (2004) delimitan como las estrategias para el aprendizaje autorregulado, las estrategias meta cognitivas, incluyendo en ellas a la: planificación, supervisión y regulación del aprendizaje; y las estrategias de control y gestión de los recursos, que comprenden la gestión, por parte del estudiante, de su tiempo, esfuerzo, lugar de estudio y la búsqueda de ayuda de otros. Al respecto afirman que:

La autorregulación surge en los estudiantes al analizar y evaluar tanto las tareas como su entorno, de cara a seleccionar una aproximación a la resolución del problema. Dicha aproximación del estudiante puede incluir componentes tanto cognitivos como afectivo-motivacionales o conductuales. Posteriormente, durante el aprendizaje, su función es la supervisión, y quizás, ajustar o revisar su uso estratégico respondiendo a los cambios de las demandas de la tarea (Suárez, Anaya y Gómez, 2004, p. 246).

Situando la reflexión en la tendencia del diseño y desarrollo curricular por competencias, el proyecto Tuning Europe (2007) y Tuning América Latina (2007) respectivamente, realizan una REVISTA Q ISSN: 1909-2814 Tecnología Comunicación Educación Vol. 7 No. 13 Julio - diciembre de 2012 propuesta de competencias comunes a todas las profesiones. Para el caso se retoman las propuestas realizadas para América Latina, que engloban una intensión integral de la formación por medio del aprendizaje significativo en diversas áreas: cognoscitiva (saber), psicomotora (saber hacer, aptitudes) y afectivas (saber ser, actitudes y valores); enfocadas a la realización de múltiples acciones: sociales, cognitivas, culturales, afectivas, laborales y productivas. Algunas de estas competencias genéricas que comprenden el sentido de la formación de la autonomía per se o para el desarrollo de otras que propenden por la autonomía son:

Habilidad para trabajar en forma autónoma

Competencia crítica y autocrítica

Competencia de abstracción, análisis y síntesis

Competencia de aplicar los conocimientos en la práctica

Competencia de aprender y actualizarse permanentemente

Habilidades para buscar, procesar y analizar información procedente de fuentes diversas

Conocimientos sobre el área de estudio y la profesión

Competencia de trabajo en equipo

Competencia de motivar y conducir hacia metas comunes

Competencia para actuar en nuevas situaciones

Competencia para identificar, plantear y resolver problemas

Competencia para organizar y planificar el tiempo

Competencia para formular y gestionar proyectos

Competencia para tomar decisiones.

 Por su parte sobre autonomía, Kamii (1982) basada en la visión de Piaget retoma tres principios para su enseñanza, donde el docente debe tener estudiantes que sean activos, interactuar con los alumnos de acuerdo a su nivel y animar a los estudiantes a interactuar entre ellos. Freire afirma que la autonomía no sucede en un momento previsto y que por tanto existe una pedagogía de la autonomía que “…tiene que estar centrada en experiencias estimuladoras de la decisión y de la responsabilidad, valga decir, en experiencias respetuosas de la libertad" (Freire, 2006, p. 103).

El docente tiene el compromiso de preparar cuidadosamente cada aspecto del curso y fundar los procesos con principios de autonomía en pro del desarrollo integral del estudiante. Según lo dicho, Mas y Medinas (2007) recalcan la responsabilidad del docente como elemento motivador para el aprendizaje, la motivación intrínseca para el estudio, la participación, la orientación hacia el logro y el aumento de las expectativas de su alumnado. Por otra parte, Mora (1994) sugiere como procedimientos necesarios para conseguir la autonomía: La negociación de objetivos, contenidos y/o procedimientos; la autoevaluación del funcionamiento del proceso de aprendizaje; y el desarrollo de técnicas y estrategias de aprendizaje y de comunicación. De acuerdo a esto se retoman las funciones del docente que promueve el aprendizaje autónomo propuestas por Lobato (2006) a continuación: REVISTA Q ISSN: 1909-2814 Tecnología Comunicación Educación Vol. 7 No. 13 Julio - diciembre de 2012 

Definir el diseño y justificación de la estructura de enseñanza-aprendizaje autónomo.

Suministrar información referencial de la propia materia.

Asesorar en el diseño de los itinerarios de aprendizaje del estudiante.

Acompañar en el proceso de aprendizaje autónomo.

Evaluación continua de procesos y resultados.

La tutoría como supervisión de la práctica del estudiante.

 De tal manera que el fortalecimiento de la autonomía en las iniciativas educativas propenda por el aprendizaje autónomo, más aún si estas se desenvuelven en ambientes virtuales de aprendizaje, en estos, el desarrollo de competencias en autonomía es de vital importancia si se orienta el aprendizaje a la consecución de habilidades meta cognitivas, es decir, el conocimiento del propio conocimiento desde la toma de conciencia, el control del proceso y la autorregulación (Mozzarella, 2008) o en palabras de John Flavell, quien utilizó el término por primera vez:

La meta cognición se refiere al conocimiento de uno, sobre los propios procesos cognitivos o cualquier asunto relacionado con estos, por ejemplo, yo estoy participando en meta cognición si yo noto que estoy teniendo más problemas aprendiendo A que B, si se me ocurre que debo volver a comprobar C antes de aceptarlo como un hecho (Flavell, 1976, p. 232).

Como se enunció con anterioridad, el aprendizaje autónomo es necesario para tomar parte en los ambientes virtuales de aprendizaje. En un proceso educativo virtual se ambiciona que los estudiantes desarrollen un aprendizaje significativo, sobre el cual el desarrollo de la autonomía tiene gran repercusión por la toma de conciencia y responsabilidad por parte del estudiante, como concluye Lobato (2006) “El estudio y el trabajo autónomos es una modalidad de aprendizaje en la que el estudiante se responsabiliza de la organización de su trabajo y de la adquisición de las diferentes competencias según su propio ritmo” (Lobato, 2006, p. 191). Ambientes en los que se pretende por que los educandos aprendan a estudiar y a trabajar de manera más autónoma, proyectando un aprendizaje significativo. En este sentido el proceso de aprendizaje (prácticas de estudio) debe ser intencional, consciente y sensible al contexto en el que se desarrolla (Monereo, REVISTA Q ISSN: 1909-2814 Tecnología Comunicación Educación Vol. 7 No. 13 Julio - diciembre de 20122006).


Al respecto, Narváez y Prada (2005) mencionan como habilidades autor regulatorias para promover el autoaprendizaje a: la motivación, el método de aprendizaje, el uso del tiempo, el medioambiente físico, el medioambiente social y el desempeño. Al respecto encontraron que los aspectos que motivan en mayor medida a estudiar a los alumnos son: superarse, aprender sobre su carrera, el curso, aprender y el profesor. De la misma manera, los aspectos que menos los motiva a estudiar, son: el profesor, los cursos aburridos y los cursos difíciles. Esto señala la importancia de la motivación personal del estudiante, el diseño del curso y la preparación y actitud del docente para propender por experiencia educativa motivadora.

Por su parte Mas y Medinas (2007) específicamente a partir de las motivaciones de los alumnos encontraron que para estudiar debe haber una motivación intrínseca orientada al logro y esta se observa sobre todo en los alumnos con mayor edad, en aquellos que asisten regularmente a clase y/o en los que tienen mayores calificaciones resultando en mejores expectativas, un mayor nivel de comprensión y estudio de la asignatura. En acuerdo, Lepper (1988) indica que los estudiantes intrínsecamente motivados están más dispuestos a realizar esfuerzos mentales significativos, procesamientos más ricos y estrategias de aprendizaje más profundas y efectivas durante la realización de sus tareas y al respecto propone los siguientes principios para promover diversas fuentes de motivación intrínseca en las actividades de instrucción:

Control: promover el sentido de control de los estudiantes sobre la actividad

Reto: provea continuamente al estudiante de una actividad retadora

Curiosidad: provoque la curiosidad del estudiante

Contextualización: resalte la funcionalidad de la actividad (Lepper 1988, p. 301).


Conclusión

Indagando en la temática  aprendizaje autónomo, puedo decir  que la autonomía es la disposición que tiene el estudiante para lograr un aprendizaje integral en el transcurso de la carrera.

La autonomía surge  cuando  el estudiante se preocupa por planificar su tiempo y espacio para hacer sus  actividades académicas ya que esto  lo lleva a  una recepción positiva del aprendizaje, apoyándose con los recursos encontrados en la plataforma,  con lo explicado por el tutor e investigando las diferentes teorías de otros autores, se auto evalúa y auto critica para cuestionar si realmente  están obteniendo el conocimiento pertinente y se mira así mismo como único responsable de tener éxito a lo largo de la carrera. El docente juega un papel muy importante para fortalecer la autonomía en el estudiantes, ya que este debe mostrar empatía con el estudiante ya que la comunicación es fundamental para el proceso de aprendizaje.

La motivación y el sentido de partencia  por la carrera escogida, nos vuelve estudiantes autónomos y esto refuerza  un conocimiento integro   que se vera reflejado en un futuro profesional. 

Referencias

 Ángel-Uribe, I. (2012). Autonomía de las prácticas de estudio en ambientes virtuales de aprendizaje. (Artículo de reflexión derivado de investigación o de tesis de grado) Revista Q, 7 (13), 14, julio - diciembre. Recuperado de https://revistas.upb.edu.co/index.php/revista_Q/article/view/7739/7062


 Presentado por:  angélica María Mármol  Burgos

 

  

 









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